Divinas palabras
La acción gira alrededor de la família de Pedro Gailo, un sacristán, casado con Mari Gaila, y que tienen juntos una hija, Simoniña. La hermana de Pedro Gailo muere, dejando a su engendro, Laureaniño el Idiota, un enano que es expuesto en las ferias por sus familiares para conseguir dinero. Cuando la esposa del sacristán, Mari-Gaila, se va con su amante Séptimo Miau, un grupo de gente emborracha al enano hasta matarle, desencadenándose los acontecimientos dramáticos
Luces de bohemia
En esta obra se relatan los últimos momentos en la vida de Máximo Estrella.
Éste morirá a la puerta de su casa después de haber transcurrido esas últimas horas de su vida vagando por las nocturnas calles de Madrid.
Pero la acción no se detiene con la muerte de Max, sino que en el velatorio del mismo ésta continua al igual que en una conversación que mantienen Rubén Darío y el Marqués de Bradomín; en una escena de la taberna del Pica Lagartos, en la que se sobreentiende que, como había propuesto Max para solucionar los problemas económicos, su familia (Madama Collet y Claudinita) se ha suicidado.
La marquesa Rosalinda

Trata de un matrimonio infeliz. La Marquesa Rosalinda estaba casada con el Marques (un hombre avaro). Ésta, enamorada de Arlequín, quiso abandonar una noche a su marido.
Todo estaba previsto; Era una noche oscura, ideal para huir con él.
Pero las cosas se complicaron. El Marqués lo intuyó y contrató a dos espías “asesinos” que se hacían pasar por guardias de la Corte.
Estos estaban dispuestos a matar a Arlequín como orden del Marqués. Arlequín fue detenido por un robo que no había cometido y llevaron a la cárcel.
El Marqués furioso trasladó a su mujer a un convento de monjas de donde la sacaría al pasar el tiempo.
Por otra parte al final de la historia Arlequín consigue escapar.
Un día a lo largo del tiempo los enamorados se ven, pero con miedo a que los localizasen los hombres contratados por el Marques, y Arlequín desapareció.
El desenlace es que la Marquesa, pretende huir con Arlequín y ser feliz junto a él. Mientras tanto el Marqués quiere recuperar a su mujer y matar al amante (de ella). Y Arlequín también pretende escapar con su amor.
4.2. Elegir una y comentarla ampliamente
Divinas palabras
Personajes.
Lucero (también llamado Séptimo Miau y Compadre Miau): A lo largo de la obra, conseguirá cortejar a Mari Gaila, mujer del sacristán. Vive yendo de fiesta en fiesta acompañado de sus animales, y sin domicilio propio. No sólo se mantiene contrario a la religión cristiana, sino que hasta él mismo se llega a relacionar con Satán.
Poca pena: Es la manceba de Lucero y la madre de su hijo. Tan sólo aparece al principio de la obra.
Juana la Reina: Es la hermana de Pedro Gailo y Rosa de Tatula y la madre del Idiota. Su muerte producirá conflictos entre sus hermanos por su única herencia, el carro.
Idiota: Hijo de Juana la Reina, tendrá un final trágico, muerto a causa de un ataque de asma y devorado por los cerdos de Rosa la Tatula.
Pedro Gailo: Es el sacristán del pueblo de San Clemente. Esta casado con Mari Gaila, madre de su única hija Simoniña. Pedro Gailo, tendrá un papel muy importante al final de la obra.
Mari Gaila: A espaldas de su matrimonio con el sacristán, llega a mantener una relación paralela con Séptimo Miau. Pese a ser una mujer religiosa, no es la típica mujer callada y vergonzosa, ya que en distintas partes de la obra muestra su fuerte carácter a la hora de tratar con gente de muy distinta clase social.
Simoniña: Hija de Pedro Gailo y Mari Gaila. Su papel en la obra es un papel cómico.
En el relato destacan otros personajes como la Ventera, un Soldado, el ciego de Gondar, las Mujerucas, una rapazas etc.
Resumen.
La obra comienza cuando Pedro Gailo se cruza con un feriante y en medio de su conversación, Pedro Gailo descubre la antipatía que el feriante, llamado Lucero, tiene hacia la religión.
Poco tiempo después se produce la trágica muerte de La Reina en una feria cuando se encontraba junto a la Tatula. Con su muerte, la Reina deja sólo a su hijo el Idiota, y como herencia un carretón. La posesión del carretón será el motivo de la disputa entre su cuñada Mari Gaila y Marica del Gailo, hermana de la difunta, y al final se acuerda entre las dos compartir el carretón.
Pero pese al acuerdo mantenido sobre el carretón, Mari Gaila no cumple las reglas establecidas, y se retrasa en la entrega del mismo. Mientras Marica del Reino espera por el carretón, Mari Gaila, disfruta en la feria junto a mendigos, leñadores y criberos.
Allí conoce al compadre Miau, y ellos dos mantienen una conversación hasta altas horas de la madrugada.
Mientras, Marica del Reino informa a su hermano de la situación y le advierte de que su mujer le esta engañando en sus salidas con el carretón.
Esa misma noche, y bajo el efecto del alcohol, Pedro Gailo llega a proponer a Simoniña mantener relaciones sexuales.
Cuando Mari Gaila, se dirige de vuelta a casa, al parar en una taberna, descubre el cadáver de el Idiota, hijo de la Reina, muerto a causa de un ataque epiléptico.
Mari Gaila, ayudada por otras personas que estaban en ese momento en la taberna, introduce el cadáver de el Idiota dentro del carretón.
Al volver a casa, ella y su marido deciden enviar a Simoniña a aparcar el carro con el cadáver dentro a casa de Marica del Reino, y así librase de pagar el funeral.
Al despertar, Marica del Reino, descubre el cuerpo de el Idiota devorado por los cerdos, y cuando reflexiona lo ocurrido, llega a la conclusión de que, el cuerpo de el Idiota ya estaba muerto, y se lo trajeran para librarse de pagar el funeral.
Maria Gaila y Pedro Gailo discuten con Marica del Reino sobre quien debe de pagar el funeral de el Idiota.
Ese mismo día, le llega a Mari Gaila un mensaje de Séptimo Miau de las manos de la Tatula, en el que Séptimo Miau, le pide a Mari Gaila que se cite con él, proposición que Mari Gaila acepta.
Mientras que Séptimo Miau y Mari Gaila mantienen relaciones sexuales, son descubiertos por los vecinos del pueblo. Ellos despojarán de sus ropas a Mari Gaila y la llevarán desnuda hasta el pueblo montada en un carro.
A llegar al pueblo, Pedro Gailo, ve a su mujer sobre el carro despojada de sus ropas, y ante el efecto que le causa tal situación, Pedro Gailo se desmaya delante del pueblo.
Al final, Pedro Gailo recupera la conciencia y defiende la reputación de su mujer apoyado en la religión y demostrando que además de que nadie la vio manteniendo relaciones sexuales.
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